martes, 25 de mayo de 2010

PROFECÍA


Al igual que la naturaleza se ha adueñado

de las ruinas de las villas de los antiguos,

así crecerá la hierba sobre nuestros cuerpos muertos

y conquistarán nuestras ciudades los desiertos,

enterrarán el polvo y la arena nuestros ingenios.

Llegarán luego miles de años de silencio

hasta que una nueva especie, quizá de insectos,

use nuestros libros sagrados para hacer fuego

con que calentarse juntos en una cueva oscura

e inicie así el viaje hacia su propio e inevitable apocalipsis.


Al-Jayma, la Cocina del Desierto (Madrid), martes 25 de mayo de 2010


PROPHECY


Just like nature has mastered

the ancients’ villas ruins,

the grass will grow on our dead bodies

and deserts will conquer our cities,

dust and sand will bury our inventions.

Thousands of years of silence will follow

until a new species, maybe insects,

makes a fire with our sacred books

to warm themselves together in a dark cave,

starting, in doing so, the trip to their own, inevitable apocalypse.


Al-Jayma, la Cocina del Desierto (Madrid, Spain), Tuesday May 25th 2010

8 comentarios:

orange torch dijo...

¡Que locura! Insectos que hacen hogueras en una cueva oscura. Muy apocaliptico, eso sí.

orange torch dijo...

Me olvidé de darte las gracias por compartir un texto con tanta locura.

Shokran.

TORO SALVAJE dijo...

Y después de su apocalipsis otra especie vendrá en su lugar y así hasta el fin de los tiempos.
Que bueno es hacer profecías, creo que me gustaría trabajar de profeta.

Saludos.

Eva- La Zarzamora dijo...

No me gusta el futuro, Jota. El presente ya de por sí es bastante apocalíptico, no te parece?

Sucram;)

Besos.

Roberto dijo...

el eterno retorno...

que fuerza que tienen tus poemas

un abrazo

De cenizas dijo...

Pues... tiene toda la pinta....

Antígona dijo...

Profecías como ésta, me temo, están destinadas necesariamente a cumplirse, antes o después.

Quizá no sean los desiertos los que asolen nuestras ciudades, o el polvo y la arena nuestros ingenios, pero suponer que durarán eternamente es demasiado suponer, dada nuestra fragilidad y naturaleza finita, dado el hecho irrefutable de que en algún momento no existimos y su anuncio de que también en algún otro momento dejaremos a existir.

Poderosa la imagen de los insectos calentándose con nuestros libros sagrados en la cueva. Me evoca a Platón y su caverna, por un lado, a Nietzsche y su nihilismo, por otro.

Ahora, si llego a leerlo mientras estoy haciendo pis, seguro que se me corta ;)

Un beso!

Gabiprog dijo...

¿Vale la pena romperse el alma por futuros que nos dictan como ciertos?